Historia

Compartir

LA CULTURA ÍBERA

Los orígenes de Jaén se remontan según la arqueología a la época calcolítica. Destacan los yacimientos de Marroquíes Bajos (hoy el Bolulevard), el más extenso poblado de la Edad de Cobre de Europa y el oppidum ibérico de Puente Tablas. Ambos yacimientos se desarrollan en los alrededores de la ciudad. En cambio, los primeros asentamientos que darían origen al nacimiento de lo que hoy consideramos núcleo urbano de Jaén proceden de la concentración de población en torno a la ladera del cerro de Santa Catalina en época íbera (800/700 a.C.). La Peña del Castillo es un espectacular mirador de hermosas vistas sobre el que se divisa la ciudad y parte del territorio de la provincia, desde las cumbres de Sierra Mágina hasta el ancho valle del Guadalquivir, histórico lugar de asentamiento de numerosas culturas a lo largo de los siglos. La evolución histórica de estos asentamientos daría lugar al nacimiento del municipio romano de Aurgi.

LA CIUDAD FRONTERIZA

Durante la dominación árabe (siglos VIII al XIII), se fijan las líneas del desarrollo urbano de Yayyan (Jaén), construyéndose en torno a barrio de la Magdalena: palacios, mezquitas y baños, cuyo funcionamiento dependía del buen aprovechamiento de los sistemas de conducción de agua destacando el raudal de la Magdalena. Así mismo, la ciudad se fortifica y en la cumbre del cerro se edifica un alcázar. Tras varios asedios, Jaén fue conquistada en 1246 por el rey Fernando III “el santo”, tras un pacto con el rey Alhamar. Jaén tuvo especial protagonismo en la conquista de Granada, por lo que el rey Enrique II de Castilla le otorgó el título de “Muy noble, famosa y leal ciudad de Jaén, guarda y defendimiento de los reinos de Castilla”, dotándola de concejo y cabildo, privilegios que se vieron incrementados en el siglo XV con la llegada a Jaén del condestable de Castilla don Miguel Lucas de Iranzo, privado del rey Enrique IV. Bajo su gobierno se comenzará una profunda reforma urbanística allanando y ensanchando calles y plazas, adecuando las condiciones de salubridad e higiene y reforzando el alcázar.

LA URBE RENACENTISTA

Concluida la conquista de Granada y descubierta América, Jaén en el siglo XVI es una de las ciudades más importantes de Castilla, con una economía fundamentada en las cosechas de cereales, la industria del curtido de pieles y el sector artesanal. La construcción de la nueva catedral renacentista, siguiendo la traza original de Andrés de Vandelvira, también demuestra el esplendor artístico de Jaén en esa época. En el siglo XVII, por el contrario, las pestes, el hambre, los conflictos bélicos y las luchas nobiliarias, originarían una disminución del número de habitantes y el empobrecimiento de los mismos y no es hasta el siglo XVIII cuando la ciudad va a experimentar una clara revitalización de su maltrecha economía con el resurgir de su agricultura y el crecimiento de sus gremios artesanales. La guerra de la Independencia coincidió con el estancamiento económico y las revueltas sociales. La capital jugó un fuerte protagonismo tras la Batalla de Bailén. El siglo XIX también fue testigo de enfrentamientos entre las tropas absolutistas y liberales durante el llamado Trienio Liberal (1820-1823). Paralelamente, Jaén comenzó a crecer y expandir su urbanismo y finalmente en 1833 fue declarada capital de la provincia.

LA CAPITAL DE LA MODERNIDAD

Con las luchas agrarias, que desembocaron en el ascenso del socialismo, se inició el siglo XX. La proclamación de la República trajo momentos de prosperidad a la capital. Años después se recrudecieron los enfrentamientos sociales hasta que Jaén cayó en la oscuridad de la guerra civil de 1936. Durante las primeras etapas de la contienda la provincia de Jaén profesó lealtad a las tropas republicanas y se mantuvo como un fuerte bastión hasta ser sometida por el ejército franquista. La posguerra llegó acompañada de momentos críticos, hasta que a mediados de la década de los sesenta se percibió una mejoría en el terreno económico, acompañada de un avance de la expansión urbanística. La llegada de la democracia fue un momento esperanzador, que coincidió en la capital con un fuerte despegue económico. Los diferentes gobiernos municipales, los gobiernos regional y nacional y los fondos europeos reforzaron el tejido empresarial y comercial de la capital, promovieron nuevas obras públicas, ensancharon la ciudad y cimentaron una capitalidad moderna, culta y emprendedora. La creación de la Universidad de Jaén en 1993 condujo a la ciudad a un ilusionante siglo XXI.